Con el tiempo los implantes mamarios pueden desgastarse, lo
que haría necesario su recolocación o recambio.
El riesgo de ruptura aumenta con el paso de los años
y depende del tipo de implante,
del tipo de cirugía y de la actividad física
de la paciente ( excesivas compresiones sobre la mama pueden
disminuir
la duración del implante).
Estudios recientes indican
que el riesgo de complicaciones derivadas de ese desgaste
aumenta a partir de los 10-15 años de la intervención,
por lo que se hace necesario el seguimiento para valorar la posibilidad
de recambio del implante.
Actualmente los implantes utilizados de gel de silicona cohesivo
y cobertura de múltiples capas generan mayores márgenes de seguridad
en su duración.
La decisión de retirar los implantes por otras causas
se debe generalmente a una contractura capsular evidente y dolorosa,
infección
o rotura de un implante. No deja de ser una intervención
con todos los riesgos y complicaciones que esto conlleva
(sangrado, hematomas, infección...) por tanto la decisión
debe ser meditada.